“Francisco, si te sale una oportunidad, avísame”
“Francisco, si te sale una buena oportunidad, avísame.”
Es una de las frases que más escucho, y en Madrid, esa frase siempre llega tarde. En este mercado, las oportunidades no se anuncian, se asignan. Y siempre llegan antes a quienes saben qué buscan y ya están listos.
A veces viene de alguien que no conozco y ha oído hablar de mí o incluso de amigos cercanos. La frase tiene varias versiones —“si ves algo por debajo de mercado llámame…”, “si aparece algo realmente bueno avísame…”— pero la lógica de fondo es la misma.
Siempre me hace pensar lo mismo: ¿Qué entiende esta persona por “oportunidad”? ¿Qué les hace pensar que serían los primeros en enterarse?
La respuesta se entiende con tres ideas muy simples:
1) Las oportunidades tienen una ventana de acción corta — no están esperando a ser encontradas.
2) Las oportunidades son diferentes para cada inversor o familia — dependen de sus objetivos.
3) Las oportunidades llegan por canales de confianza — no seamos ingenuos.
1) Las oportunidades tienen una ventana de acción corta
Las oportunidades se mueven rápido. Su ventana de disponibilidad es corta. Es necesario definir previamente un plan de acción. Hay que saber detectarlas, actuar rápido y con confianza. Todo esto requiere definir tus criterios antes de empezar a buscar.
Cuando algo es objetivamente atractivo —precio razonable, ubicación fuerte, calidad de activo— la demanda lo detecta. Y el mercado, especialmente en Madrid, no deja “regalos” en el escaparate (idealista, portfolio de agencias) durante semanas o incluso días.
Por eso, pedir “avísame si sale algo interesante” sin criterios definidos, sin una estrategia y sin un compromiso de confianza, no te traerá resultados. Es la típica frase que me demuestra que alguien no esta listo para invertir.
Porque invertir bien no empieza cuando aparece el piso. Empieza mucho antes.
La mayoría de personas empieza la inversión por el lugar equivocado. Empiezan por ver pisos. Cuando lo decisivo es definir unos criterios claros y alineados con tu estrategia personal o familiar.
2) Las oportunidades son diferentes para cada inversor.
Una “oportunidad” inmobiliaria no es igual de atractiva para todos. Es una pieza que encaja —o no encaja— en unos criterios bien definidos. Y esos criterios responden a los objetivos particulares de cada inversor.
Sin una definición clara de criterios , lo único que podría enviarte es pisos aleatorios de mi cartera. Y yo no suelo enviar pisos aleatorios porque ver propiedades sin haber definido criterios produce tres cosas: ruido, confusión y falsas expectativas.
Imagina esto: vas a una agencia y pides una naranja. Y la agencia te ofrece una cebolla. Tú insistes que estás buscando una naranja. La agencia te responde diciendo que tienen una cebolla espectacular. Si no has definido bien tu criterio, llegarás a casa a preparar un zumo de cebolla sin saber muy bien que ha pasado.
Cuando los criterios están bien definidos, la búsqueda se vuelve selectiva, la negociación se vuelve más firme, y la decisión se vuelve más satisfactoria.
3) Las oportunidades se mueven por canales de confianza.
La realidad más incómoda —y más cierta— es esta: las mejores oportunidades llegan directo a mi círculo de confianza.
Siempre llegarán primero a quienes han definido:
Plan de acción: están listos para actuar. Hemos definido la infraestructura básica para hacer ofertas y formalizarlas en menos de 24h si es necesario.
Estrategia y Criterio: hemos hecho el trabajo previo para definir los criterios alineados a tus necesidades y estrategia patrimonial. Tanto a nivel inmobiliario como familiar.
Confianza y Compromiso: confían en mi asesoramiento personalizado y han asumido el compromiso con la metodología y los resultados. En otras palabras: yo te enviaré las mejores oportunidades según tus criterios y tu actuarás con decisión para asegurarlas.
Eso no es elitismo. Es eficiencia y responsabilidad.
Madrid es uno de los mercados más atractivos del mundo hoy. Dejar pasar una oportunidad puede costar capital… o algo más doloroso y más importante: tiempo de vida familiar en el lugar correcto. La ventaja rara vez está en “ver más”. Está en ver mejor, decidir mejor y moverse a tiempo.
Cuando hay confianza, yo puedo moverme con velocidad, filtrar con criterio, negociar con firmeza y proteger tu tiempo y el mío. Y esa combinación es exactamente lo que convierte una “oportunidad” en una inversión realmente exitosa.
Sí: reservo las mejores oportunidades para quienes han asumido el compromiso Pontblanc. Porque ahí es donde mi trabajo crea más valor —y donde el cliente obtiene un beneficio tangible y coherente con su vida y objetivos.
Mis relaciones no son transaccionales, se trata de construir algo valioso juntos.
En definitiva, pedir que te envíe oportunidades demuestra que no estás listo.
Si quieres oportunidades, empieza por algo más valioso: arma un plan, define tus criterios y construye confianza.
Y entonces sí: cuando aparezca algo realmente bueno, lo veremos a tiempo, lo entenderemos rápido, y lo ejecutaremos con precisión.
Las mejores oportunidades duran poco, son diferentes para cada inversor y se mueven en círculos de confianza, fuera del mercado abierto. Si entiendes estas tres ideas, tu manera de buscar cambiará por completo, y tus resultados también.
Porque invertir bien no empieza cuando aparece el piso. Empieza mucho antes.
Con mis clientes preparamos el terreno para decidir con calma y ejecutar con velocidad. Eso implica criterios claros, capacidad de acción para presentar ofertas en menos de 24h y confianza para navegar y disfrutar todo el proceso.