Madrid & Fórmula 1
He pasado los últimos tres días en la Fórmula 1 de Madrid. Velocidad, diseño, precisión, estrategia, hospitality, conversaciones y una ciudad completamente viva.
Me encanta este deporte porque lleva el performance al extremo. Cada detalle cuenta. Y por eso me parece tan interesante que la F1 haya elegido Madrid.
La decisión encaja con una ciudad que está ganando peso internacional sobre bases cada vez más sólidas. En 2025, Madrid captó cerca de 16.000 millones de euros de inversión extranjera, el 51,9% del total español. El gasto de los visitantes internacionales alcanzó 17.896 millones, un 11% más en un año. Y Barajas conectó a 51,4 millones de pasajeros internacionales a través de una red de 447 rutas.
Negocio, conectividad y calidad de vida se refuerzan entre sí.
Cultura, gastronomía, hospitalidad y una forma de disfrutar la ciudad fueron, de hecho, parte de los atributos que la propia Fórmula 1 destacó al elegir Madrid.
La F1 añade a esa ecuación una plataforma global extraordinaria. Su comunidad alcanza ya 827 millones de aficionados; el 43% tiene menos de 35 años y el 42% son mujeres. Es deporte, pero también tecnología, lujo, entretenimiento y negocio. Su alianza a diez años con LVMH refleja muy bien ese encuentro entre performance y lifestyle.
Madrid también ha firmado por diez años. El Gran Premio prevé alrededor de 345.000 asistentes, 450 millones de euros de impacto económico anual y unos 8.000 empleos directos. Diez años más de exposición global para una ciudad que sigue mejorando a pesar de estar ya en el pódium de las mejores capitales Europeas.
Y el circuito ha estado a la altura de la energía. Fernando Alonso destacó la adrenalina de sus zonas rápidas y definió Madrid como “una de las mejores ciudades del mundo”. Alonso ha sido siempre un embajador de la calidad de España y su vida mediterránea.
La F1 es consecuencia del momento que vive Madrid y, al mismo tiempo, lo acelera.
Más exposición internacional genera visitas. Las visitas crean relaciones, negocios y estancias recurrentes. Y algunas de ellas terminan convirtiendo Madrid en parte de la vida de una familia.
Ahí aparece el impacto inmobiliario que realmente me interesa: inversores internacionales que quieren una residencia propia y una demanda creciente de viviendas excelentes para vivir Madrid durante semanas o meses cada año.
Para muchas familias, además, Marbella y Sotogrande empiezan a formar parte de un mismo estilo de vida. Ciudades que se complementan y comparten el máximo nivel de infraestructura, deporte y disfrute.
Madrid reúne hoy dos cosas extraordinariamente valiosas: una ciudad donde construir patrimonio y una ciudad que apetece disfrutar. Disfrutar sus atributos atemporales como la gastronomía, el arte y un ritmo diario muy castizo. Y ahora un extra no menos exquisito como 10 año de Formula 1 con el hospitality de mejor nivel.
Este fin de semana en el MADRING ha sido maravilloso sentir como esta ciudad nos sigue sorprendiendo.
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